miércoles, 26 de marzo de 2014

TAREAS MOTRICES Y LA PERCEPCIÓN

El mecanismo perceptivo es el que interviene cuando hacemos consciente un estímulo. Normalmente, sucede a nivel visual, pero cualquiera de los sentidos puede percibir.
            El alumno, a través del canal de información táctil, visual, kinestésico y audio-laberíntico, va a tener conocimiento inmediato de lo que ocurre en cada momento; pudiendo con ello seleccionar y realizar de forma anticipada la acción más oportuna en cada momento. Por lo tanto, va a ser más complejo cuanto mayor sea el número de estímulos.
            El mecanismo perceptivo depende de los siguientes factores:
a)      Las condiciones del entorno
b)      La regulación temporal del movimiento
c)      La incidencia que suponen en el entorno
d)     El tipo y nivel de estimulación perceptiva (sensorial)

            SEGÚN LAS CONDICIONES DEL ENTORNO

            Knapp (1963) distingue entre:
Ø  Tareas motrices predominantemente perceptivas: como el tenis, fútbol, esgrima, etc.… el individuo está mediatizado en su ejecución motriz por los cambios situacionales que se produzcan en el entorno.
Ø  Tareas motrices predominantemente habituales: como el salto de altura, el lanzamiento de peso o una carrera de natación, son aquellas en que las condiciones del entorno son supuestamente estables y pueden ser evaluadas con detenimiento por el individuo antes de tomas una decisión sobre la ejecución.
            Desde el punto de los mecanismos de control del movimiento en relación con el aspecto perceptivo, Poulton (1957) diferencia las tareas motrices en dos tipos:
Ø  Tareas de carácter abierto: aquellas para cuya realización es esencialmente necesario el circuito feedback externo o periférico. En el caso del deporte colectivo principalmente las informaciones situacionales de tipo visual y auditivo juegan un papel primordial, como por ejemplo en el fútbol.
Ø  Tareas de carácter cerrado: se distinguen sin embargo porque en ellas la ejecución del movimiento está controlada de una manera predominante por los circuitos de feedback de carácter interno, información sensorial de carácter propioceptivo, como por ejemplo la halterofilia.
            Respecto a las tareas de tipo abierto, donde una respuesta motriz de carácter fijo no es suficiente, la capacidad de adaptación del movimiento a las demandas situacionales juega un papel primordial. En consecuencia, para las tareas de tipo abierto la variabilidad de las condiciones de práctica en el aprendizaje constituye una premisa fundamental.
            Naturalmente las necesidades de ejecución son mucho más previsibles en el caso de las tareas cerradas que en el caso de las tareas abiertas. Por lo tanto, la importancia de un control del movimiento perfectamente automatizado, a través de una práctica exhaustiva, en las mismas condiciones estables de ejecución, es primordial en el caso de las tareas de tipo cerrado.

            SEGÚN LA REGULACIÓN TEMPORAL DEL MOVIMIENTO


            Singer (1980) sintetiza bajo la misma idea directriz los análisis de Knapp y Poulton anteriormente expuestos, englobando las tareas motrices de tipo predominantemente perceptivo y abierto, dentro de un concepto de condicionamientos en la regulación temporal, bajo la denominación de tareas de regulación externa; y las de tipo predominantemente habitual y cerradas, bajo la denominación de tareas de autorregulación.
Además, Singer introduce, con una visión más ecléctica de las diversas posibilidades que comprenden las tareas motrices, una nueva categoría de tareas, que denomina de Regulación Mixta. En esta categoría se engloban gran cantidad de tareas que presentan en mayor o menor grado ambas características propias de los otros dos tipos de tareas ya descritos. Así, si consideramos una carrera de 100 metros lisos, en la salida podemos encontrar que el componente es de regulación externa ya que el corredor debe reaccionar ante un estímulo exterior, cuya información le va a llegar procedente de un sentido periférico (el oído), sin embargo una vez puesto en acción el resto de la carrera, supone fundamentalmente un problema de “autorregulación” de una respuesta fija previamente determinada.

            SEGÚN LA INCIDENCIA QUE SUPONEN EN EL ENTORNO

            Gran cantidad de actividades físico-deportivas se basan en el manejo o movilización de objetos, circunstancia que tiene una especial incidencia en el componente perceptivo de las tareas motrices.
            Fitts (1965) propuso un sistema para analizar las tareas motrices en las cuales se manejan objetos según las siguientes cuatro categorías:
Ø  Persona y objeto estático: por ejemplo lanzamiento a canasta desde tiros libres.
Ø  Persona estática y objeto en movimiento: por ejemplo: bateo en beisbol.
Ø  Persona en movimiento y objeto estático: por ejemplo salto de potro.
Ø  Persona y objeto en movimiento: por ejemplo dar un pase en carrera a un compañero.

            TIPO Y NIVEL DE ESTIMULACIÓN PERCEPTIVA (SENSORIAL)

      Avanzando aún más en el problema y ya desde un punto más próximo a las posibles aplicaciones a la enseñanza de las habilidades motrices, en el sentido de poder proceder al planteamiento de situaciones progresivas en la enseñanza de habilidades motrices, Billing (1980) destaca que la dificultad perceptiva de una tarea debe ser susceptible de una valoración por parte del profesor, en lo que se refiere al carácter de la estimulación perceptiva que supone la realización de las tareas motrices. En este sentido el citado autor señala que el grado de dificultad perceptiva de una tarea puede variar, en referencia al nivel de estimulación de acuerdo a los siguientes factores:
Ø  El número de estímulos a los que se debe atender.
Ø  El número de estímulos que se encuentran presentes.
Ø  La velocidad y la duración del estímulo.
Ø  Que el estímulo esté claro o confuso.

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