LAS TAREAS MOTRICES Y LA TOMA DE DECISIÓN.
En
la toma de decisión existen tares motrices de componente prácticamente nulo y
tareas en las cuales el mecanismo de decisión es fundamental, y de él depende
principalmente el éxito en la consecución del objetivo.
NÚMERO DE DECISIONES Y DIVERSIDAD DE PROPÓSITOS DE LA TAREA
El primer factor que podemos considerar influyente en este apartado es el número de decisiones diferentes que es necesario tomar para la ejecución eficiente de una tarea motriz. Cuanto mayor sea el número de decisiones, la complejidad de la tarea será mayor. Otros factores de influencia son la duración de la realización de la tarea motriz y la variedad de objetivos y subobjetivos que pueda plantear la ejecución de la misma. Tareas de breve duración no tienen que dar lugar a muchas decisiones y tareas con un objetivo muy concreto y único, con un esquema de movimiento para conseguirlo muy estudiado y fijo no exigen tampoco un número elevado de decisiones.
Otro
elemento esencial al analizar las tareas motrices al respecto del factor
decisión es el número de respuestas alternativas con que se enfrenta el
individuo ante la realización de la misma. Pero no todas las tareas motrices
son de estas características, ya que en gran número de ellas existe el problema
de la elección entre una serie de respuestas motrices alternativas la elección
de la respuesta debe ser la que a través de su ejecución que resulte más
coherente, con la consecución eficiente de su objetivo.
Existen tareas motrices que entrañan
la ejecución de una diversidad de elementos. El número de respuestas
alternativas en la ejecución de una tarea motriz puede ser muy grande, siendo
en este respecto el grado de complejidad de la tarea mayor cuanto mayor sea el
número de alternativas a las que se enfrenta el sujeto. Cada alternativa motriz
puede suponer un problema de ejecución complejo y que un individuo no puede
decidir acerca de la utilización de un
elemento motriz que desconoce o carece de capacidad de ejecución suficiente
sobre él.
La rapidez con que una decisión haya
de ser tomada es otro punto importante a considerar al intentar hacer un
análisis de este factor.
Hay tareas motrices que exigen del individuo que
sean tomadas por una serie de decisiones en unos tiempos muy pequeños, cosa que
sucede por regla general en todos los deportes de combate, pero no siempre tiene
que ser así.
Por otro lado, es importante dejar
claras algunas definiciones:
Tiempo de percepción:
es el tiempo que necesita el individuo para percibir un estímulo o conjunto de
estímulos e integrarlo en un patrón significativo.
Tiempo de ejecución: que depende de la capacidad de velocidad de ejecución por parte del individuo,
y es el tiempo que transcurre desde que el sujeto da la orden para el inicio de
la respuesta hasta la determinación de la misma.
Tiempo
de reacción: tiempo que tarda entre la aparición del estímulo que señala la
salida y la aparición del principio de la respuesta o tiempo de percepción más tiempo de
decisión.
Tiempo de ejecución: tiempo
que se tarda entre la aparición del inicio de la respuesta y la finalización de
la misma.
Tiempo de
decisión: cuando el establecimiento de las relaciones de causa-efecto a las que
el movimiento se debe atener para lograr su propósito no es inmediato
y el sujeto se encuentra con la necesidad de pensar lo que va
hacer. Durante este tiempo, el individuo
está aplicando la lógica motriz que sea inherente a la tarea en cuestión y la velocidad
con que sea capaz de aplicar esta lógica es uno de los determinantes
fundamentales del éxito en multitud de ocasiones.
Táctica individual: es la rapidez con que de una manera correcta un
individuo sea capaz de aplicar la lógica motriz. Tiene una incidencia crucial
en toda las tares motrices en las que el individuo se encuentra ante una
posición inteligente.
Muchas tareas motrices
pueden normalmente desarrollarse
a una velocidad de decisión variable pero,
indudablemente, las decisiones más rápidas, siempre que la ejecución de
las mismas sea correcta, tienen en principio que ser más ventajosas y tener en
un fin la posibilidad de éxito. La complejidad de la tarea motriz en este
sentido estará pues en relación directa con la complejidad de la lógica motriz
que su realización implique.
Es preciso destacar que en muchas tareas el tiempo de
percepción no es el único factor determinante en la rapidez de la toma de decisión.
Por otro lado, destacar también que la situación inicial
se puede determinar con los elementos técnicos
necesarios y que la velocidad con que se llega a una decisión mediatiza en
innumerables situaciones la misma naturaleza de esta decisión.
Cuando
la ejecución el desarrollo de una tarea va a ver intrínsecamente afectada por las
condiciones del entorno, estaríamos hablando de tareas de regulación externa. El
grado de incertidumbre- certidumbre con que hay que acometer la decisión será
otro de los determinantes del nivel de complejidad de la misma.
Existen tareas a las que desde el
punto de vista perceptivo hemos denominado anteriormente como de
autorregulación. En éstas, el nivel de incertidumbre es prácticamente nulo y
por lo tanto, respecto del factor que hemos introducido la discusión, este tipo
de tareas no presenta complejidad alguna. Sin embargo ,si la ejecución está
mediatizada a tener en consideración una serie de circunstancias cuya
ocurrencia no es previsible , esto confiere a la tarea en cuestión un elemento
más de complejidad que será mayor cuanto
mayor sea el número de circunstancias imprevisibles y el grado de aleatoriedad
de las mismas .
En algunos casos extremos no se sabe
ni siquiera si las dificultades con las que van a contar son superables.
Por lo tanto, el grado de
incertidumbre será mayor cuanto menos información tengamos de su características
técnicas y tácticas. Nos encontraremos también en este caso ante un problema de
lógica motriz aunque de un tipo diferente al anterior y en el que en vez de
jugar con relaciones de tipo causa -efecto, se nos presentará un cuadro de contingencia
y una probabilidad asignada a cada una de ellas en función de las
características del oponente.
No se sabe a ciencia cierta lo que
el oponente va a hacer, pero si podemos llegar a tener una estimación.
El segundo principio es el de la
táctica individual, según el cual la dificultad táctica del oponente radicará
en el nivel de incertidumbre que su capacidad de respuesta plantee. De acuerdo
con esto, estructuraremos nuestras decisiones de una forma más lógica, al haber
quedado reducido el nivel de incertidumbre que inicialmente existía.
Por tanto, hemos visto dos aspectos (la
aleatoriedad de la circunstancia, que puede plantearse en una situación
determinada; y las incógnitas que plantea una oposición inteligente). Pero, además
de estas dos hay que considerar el grado de incertidumbre que puede aportar el
factor perceptivo. Cuando tenemos que reaccionar ante estímulos confusos
ambiguos o conflictivos la dificultad con la toma de decisión se acrecienta,
estando ésta en relación con los principios que establece la teoría de la detección
de señal. Tañer & sets (1954), establecen el cuadro de contingencia (clasificación
sistemática de las diferentes posibilidades que pueden ocurrir );y partiendo de
la base de que al ser el estímulo confuso ,las probabilidades de ocurrencia de
uno u otro suceso son equivalentes ,se establece una estrategia de acción que
supone un riesgo calculado, en función de una ganancia máxima.
Un punto importante serían las
pautas de actuación más seguras, las cuales se muestran a continuación:
1. Determinación de las
variables que intervienen en la decisión.
2. Determinación de las
posibilidades dentro de cada variable.
3. Construcción de la
tabla de contingencia.
4. Valoración de las
diferentes posibilidades en términos deficiencia.
5. Diseño de la
estrategia de decisión de acuerdo los criterios de rendimiento.
El riesgo físico
que se somete un individuo cuando tomo una decisión acerca de la ejecución de
una tarea motriz es otro punto importante considerar acerca de las
características de las diferentes tareas motrices respecto al mecanismo de
decisión .para comenzar habrá que destacar que la sensación de riesgo puede
revestir en muchas ocasiones una consideración bastante subjetiva ;existe
individuos a los que atraen las actividades físicas que tienen un contenido de
riesgo ;sin embargo ,otros no emprenden ,a menos que puedan evitarlo ,ninguna
actividad que para ellos comporte una posibilidad de riego físico .esto viene a
decirnos que el riesgo real de una tarea motriz puede no estar en relación con
la consideración personal o la confianza en sí mismo del ejecutante.
Naturalmente que la capacidad de ejecución del individuo
,su nivel de aprendizaje en la realización de una tarea ,es un determinante
concreto del temor del alumno que es lo que a nivel motriz no ve o no comprende
y cuáles son las sensaciones que tiene que aportar de la práctica para que vaya
familiarizándose con la tarea y adquiera confianza en sí mismo sensación de
desorientación otra cosa que puede ser de gran utilidad estar un punto visual
de referencia para evitar la desorientación si el sujeto no objetivo del riesgo
que corre, ya que esta capacidad puede garantizar ,en principio ,un adecuado
margen de seguridad .por otra parte, no es menos objetivo que un señor que está
jugando en la playa a la petanca está en una situación de bastante menor riesgo
que un escalador que se encuentra muchos metros en el suelo, en medio de una
pared helada; es decir, que existen actividades en llego objetivo.
Aquello que no principio no nos atrevíamos a hacer,
llegamos mediante la oportuna progresión.
Desde el punto de vista de la enseñanza, del profesor a
la hora de diseñar progresiones para el aprendizaje de este tipo de tareas
tiene que tener en cuenta ambos tipos de riesgo, el real y el subjetivo.
Para un buen diseño de la enseñanza en estos casos es
imprescindible conocer cuál es el origen
Concreto del temor del alumno, que es lo que a nivel
motriz no ve o no comprende y cuáles son las sensaciones que tiene que
aportarle la práctica para que vaya familiarizándose con la tarea y a quiera
confianza en sí mismo
Otra
cosa que puede ser de gran utilidad es dar un punto visual de referencia para
evitar la desorientación aunque, para todo ello, el sujeto debe estar
concienciado de ello.
La
organización, tanto jerárquica como temporal a la que tienen que atenerse las
decisiones en la ejecución de la tarea motriz, determina la secuencia de las
mismas. Existen tareas en las que la secuencia de decisiones están jerarquizadas
dentro de un entorno cambiante, teniendo como constantes dos factores: el
propósito de la tarea y la normativa en la que estén cuadrada. Este tipo de
tareas no presentan una secuencia fija de la ejecución de los elementos que
puedan componerla, sino que ésta se
acomodará en cada circunstancia a los dos factores mencionados, combinando los
elementos de ejecución de forma distinta y dando lugar a una secuencia de
decisiones de gran variabilidad. Este
tipo de tareas son las tareas baja organización.
Por otro lado, encontramos tareas
cuya secuencia de acción es fija y, por tanto, suponen un encadenamiento de
decisiones totalmente previsto de antemano y la dificultad en este caso no
proviene de la utilización lógica de una serie de componentes que podemos
combinar variablemente, sino de un perfecto ajuste temporo-espacial de la serie
de elementos que vamos a utilizar siempre en el mismo orden. Este tipo de
tareas son las de alta organización.
De este modo, la complejidad que
plantea las tareas de bajo organización con respecto al factor de decisión es
bastante mayor que la que plantea las tareas ya te organización. A efectos
didácticos, este aspecto es otro más a
tener en cuenta al analizar sus características.
Las
exigencias que sobre la memoria tenga una tarea motriz para su correcta
realización influirán en el nivel de complejidad que la toma de decisiones planta
en el desarrollo de la misma.
En cada tarea deberemos distinguir
dos fases: en la primera, el individuo está aprendiendo la tarea; en la
segunda, el individuo domina la ejecución de la tarea (de forma básica). Durante
la primera fase, el alumno puede encontrarse ante una avalancha de cosas a
recordar y memorizar, la situación no les suficientemente familiar y con tanta
información no es extraño que las decisiones sean inadecuadas o lentas. En
estas circunstancias, el proceso deberá dosificar muy cuidadosamente la
cantidad de información que suministrar alumno, así como el número de cosas que
se le pide que tenga en cuenta al tiempo. No se debe dar al alumno más de lo
que puedan captar. Esta primera fase, la de aprendizaje, es transitoria y, en
definitiva, las exigencias de memoria de una tarea motriz vienen dadas por
aquello que a lo largo de la realización de la misma el individuo debe
memorizar para poder operar con esta información sobre la marcha, pudiendo ser
oportuno la utilidad de esta información. Este tipo de tareas es, por supuesto,
más complejo que aquellas otras en las que una vez completado el aprendizaje
básico para la realización de la misma no sea necesario tener en cuenta
elementos a memorizar de carácter variable.
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