miércoles, 26 de marzo de 2014

LAS TAREAS MOTRICES Y LA TOMA DE DECISIÓN.

En la toma de decisión existen tares motrices de componente prácticamente nulo y tareas en las cuales el mecanismo de decisión es fundamental, y de él depende principalmente el éxito en la consecución del objetivo.

         NÚMERO DE DECISIONES Y DIVERSIDAD DE PROPÓSITOS DE LA TAREA

El primer factor que podemos considerar influyente en este apartado es el número de decisiones diferentes que es necesario tomar para la ejecución eficiente de una tarea motriz. Cuanto mayor sea el número de decisiones, la complejidad de la tarea será mayor. Otros factores de influencia son la duración de la realización de la tarea motriz y la variedad de objetivos y subobjetivos que pueda plantear la ejecución de la misma. Tareas de breve duración no tienen que dar lugar a muchas decisiones y tareas con un objetivo muy concreto y único, con un esquema de movimiento para conseguirlo muy estudiado y fijo no exigen tampoco un número elevado de decisiones. 

          
Otro elemento esencial al analizar las tareas motrices al respecto del factor decisión es el número de             respuestas alternativas con que se enfrenta el individuo ante la realización de la misma. Pero no todas            las tareas motrices son de estas características, ya que en gran número de ellas existe el problema de            la elección entre una serie de respuestas motrices alternativas la elección de la respuesta debe ser la              que a través de su ejecución que resulte más coherente, con la consecución eficiente de su objetivo.
 Existen tareas motrices que entrañan la ejecución de una diversidad de elementos. El número de                  respuestas alternativas en la ejecución de una tarea motriz puede ser muy grande, siendo en este                    respecto el grado de complejidad de la tarea mayor cuanto mayor sea el número de alternativas a las            que se enfrenta el sujeto. Cada alternativa motriz puede suponer un problema de ejecución complejo y          que un individuo no puede decidir  acerca de la utilización de un elemento motriz que desconoce o                 carece de capacidad de ejecución suficiente sobre él.

La rapidez con que una decisión haya de ser tomada es otro punto importante a considerar al intentar hacer un análisis de este factor.
Hay  tareas motrices que exigen del individuo que sean tomadas por una serie de decisiones en unos tiempos muy pequeños, cosa que sucede por regla general en todos los deportes de combate, pero no siempre tiene que ser así.
Por otro lado, es importante dejar claras algunas definiciones:
Tiempo de percepción: es el tiempo que necesita el individuo para percibir un estímulo o conjunto de estímulos e integrarlo en un patrón significativo.                                                                           
Tiempo de ejecución: que depende de la capacidad de velocidad de ejecución por parte del individuo, y es el tiempo que transcurre desde que el sujeto da la orden para el inicio de la respuesta hasta la determinación de la misma.                                                                                 
Tiempo de reacción: tiempo que tarda entre la aparición del estímulo que señala la salida y la aparición del principio de la respuesta o  tiempo de percepción más tiempo de decisión.                                                                                                                
Tiempo de ejecución: tiempo que se tarda entre la aparición del inicio de la respuesta y la finalización de la misma.                                                                                                                                        
Tiempo de decisión: cuando el establecimiento de las relaciones de causa-efecto a las que el movimiento se debe atener para lograr su propósito no es  inmediato  y el sujeto se encuentra con la necesidad de pensar lo que va hacer.  Durante este tiempo, el individuo está aplicando la lógica motriz que sea inherente a la tarea en cuestión y la velocidad con que sea capaz de aplicar esta lógica es uno de los determinantes fundamentales del éxito en multitud de ocasiones.                                                               
Táctica individual: es la rapidez con que de una manera correcta un individuo sea capaz de aplicar la lógica motriz. Tiene una incidencia crucial en toda las tares motrices en las que el individuo se encuentra ante una posición inteligente.
Muchas tareas motrices  pueden  normalmente desarrollarse a una velocidad de decisión variable pero,  indudablemente, las decisiones más rápidas, siempre que la ejecución de las mismas sea correcta, tienen en principio que ser más ventajosas y tener en un fin la posibilidad de éxito. La complejidad de la tarea motriz en este sentido estará pues en relación directa con la complejidad de la lógica motriz que su realización implique.
Es preciso destacar que en muchas tareas el tiempo de percepción no es el único factor determinante en la rapidez  de la toma de decisión.
Por otro lado, destacar también que la situación inicial se puede determinar con los elementos  técnicos necesarios y que la velocidad con que se llega a una decisión mediatiza en innumerables situaciones la misma naturaleza de esta decisión.

Cuando la ejecución el desarrollo de una tarea  va a ver intrínsecamente afectada por las condiciones del entorno, estaríamos hablando de tareas de regulación externa. El grado de incertidumbre- certidumbre con que hay que acometer la decisión será otro de los determinantes del nivel de complejidad de la misma.                                                                         
Existen tareas a las que desde el punto de vista perceptivo hemos denominado anteriormente como de autorregulación. En éstas, el nivel de incertidumbre es prácticamente nulo y por lo tanto, respecto del factor que hemos introducido la discusión, este tipo de tareas no presenta complejidad alguna. Sin embargo ,si la ejecución está mediatizada a tener en consideración una serie de circunstancias cuya ocurrencia no es previsible , esto confiere a la tarea en cuestión un elemento más de complejidad que será  mayor cuanto mayor sea el número de circunstancias imprevisibles y el grado de aleatoriedad de las mismas .              
En algunos casos extremos no se sabe ni siquiera si las dificultades con las que van a contar son superables.
Por lo tanto, el grado de incertidumbre será mayor cuanto menos información tengamos de su características técnicas y tácticas. Nos encontraremos también en este caso ante un problema de lógica motriz aunque de un tipo diferente al anterior y en el que en vez de jugar con relaciones de tipo causa -efecto, se nos presentará un cuadro de contingencia y una probabilidad asignada a cada una de ellas en función de las características del oponente.
No se sabe a ciencia cierta lo que el oponente va a hacer, pero si podemos llegar a tener una estimación.
El segundo principio es el de la táctica individual, según el cual la dificultad táctica del oponente radicará en el nivel de incertidumbre que su capacidad de respuesta plantee. De acuerdo con esto, estructuraremos nuestras decisiones de una forma más lógica, al haber quedado reducido el nivel de incertidumbre que inicialmente existía.
Por tanto, hemos visto dos aspectos (la aleatoriedad de la circunstancia, que puede plantearse en una situación determinada; y las incógnitas que plantea una oposición inteligente). Pero, además de estas dos hay que considerar el grado de incertidumbre que puede aportar el factor perceptivo. Cuando tenemos que reaccionar ante estímulos confusos ambiguos o conflictivos la dificultad con la toma de decisión se acrecienta, estando ésta en relación con los principios que establece la teoría de la detección de señal. Tañer & sets (1954), establecen  el cuadro de contingencia (clasificación sistemática de las diferentes posibilidades que pueden ocurrir );y partiendo de la base de que al ser el estímulo confuso ,las probabilidades de ocurrencia de uno u otro suceso son equivalentes ,se establece una estrategia de acción que supone un riesgo calculado, en función de una ganancia máxima.
Un punto importante serían las pautas de actuación más seguras, las cuales se muestran a continuación:
1. Determinación de las variables que intervienen en la decisión.
2. Determinación de las posibilidades dentro de cada variable.
3. Construcción de la tabla de contingencia.
4. Valoración de las diferentes posibilidades en términos deficiencia.
5. Diseño de la estrategia de decisión de acuerdo los criterios de rendimiento.

El riesgo físico que se somete un individuo cuando tomo una decisión acerca de la ejecución de una tarea motriz es otro punto importante considerar acerca de las características de las diferentes tareas motrices respecto al mecanismo de decisión .para comenzar habrá que destacar que la sensación de riesgo puede revestir en muchas ocasiones una consideración bastante subjetiva ;existe individuos a los que atraen las actividades físicas que tienen un contenido de riesgo ;sin embargo ,otros no emprenden ,a menos que puedan evitarlo ,ninguna actividad que para ellos comporte una posibilidad de riego físico .esto viene a decirnos que el riesgo real de una tarea motriz puede no estar en relación con la consideración personal o la confianza en sí mismo del ejecutante.
Naturalmente que la capacidad de ejecución del individuo ,su nivel de aprendizaje en la realización de una tarea ,es un determinante concreto del temor del alumno que es lo que a nivel motriz no ve o no comprende y cuáles son las sensaciones que tiene que aportar de la práctica para que vaya familiarizándose con la tarea y adquiera confianza en sí mismo sensación de desorientación otra cosa que puede ser de gran utilidad estar un punto visual de referencia para evitar la desorientación si el sujeto no objetivo del riesgo que corre, ya que esta capacidad puede garantizar ,en principio ,un adecuado margen de seguridad .por otra parte, no es menos objetivo que un señor que está jugando en la playa a la petanca está en una situación de bastante menor riesgo que un escalador que se encuentra muchos metros en el suelo, en medio de una pared helada; es decir, que existen actividades en llego objetivo.
Aquello que no principio no nos atrevíamos a hacer, llegamos mediante la oportuna progresión.
Desde el punto de vista de la enseñanza, del profesor a la hora de diseñar progresiones para el aprendizaje de este tipo de tareas tiene que tener en cuenta ambos tipos de riesgo, el real y el subjetivo.
Para un buen diseño de la enseñanza en estos casos es imprescindible conocer cuál es el origen
Concreto del temor del alumno, que es lo que a nivel motriz no ve o no comprende y cuáles son las sensaciones que tiene que aportarle la práctica para que vaya familiarizándose con la tarea y a quiera confianza en sí mismo
Otra cosa que puede ser de gran utilidad es dar un punto visual de referencia para evitar la desorientación aunque, para todo ello, el sujeto debe estar concienciado de ello.


  La organización, tanto jerárquica como temporal a la que tienen que atenerse las decisiones en la ejecución de la tarea motriz, determina la secuencia de las mismas. Existen tareas en las que la secuencia de decisiones están jerarquizadas dentro de un entorno cambiante, teniendo como constantes dos factores: el propósito de la tarea y la normativa en la que estén cuadrada. Este tipo de tareas no presentan una secuencia fija de la ejecución de los elementos que puedan componerla, sino que ésta  se acomodará en cada circunstancia a los dos factores mencionados, combinando los elementos de ejecución de forma distinta y dando lugar a una secuencia de decisiones de gran variabilidad.  Este tipo de tareas son las tareas baja organización.
Por otro lado, encontramos tareas cuya secuencia de acción es fija y, por tanto, suponen un encadenamiento de decisiones totalmente previsto de antemano y la dificultad en este caso no proviene de la utilización lógica de una serie de componentes que podemos combinar variablemente, sino de un perfecto ajuste temporo-espacial de la serie de elementos que vamos a utilizar siempre en el mismo orden. Este tipo de tareas son las de alta organización.
            De este modo, la complejidad que plantea las tareas de bajo organización con respecto al factor de decisión es bastante mayor que la que plantea las tareas ya te organización. A efectos didácticos,  este aspecto es otro más a tener en cuenta al analizar sus características.


 Las exigencias que sobre la memoria tenga una tarea motriz para su correcta realización influirán en el nivel de complejidad que la toma de decisiones planta en el desarrollo de la misma.                           
 En cada tarea deberemos distinguir dos fases: en la primera, el individuo está aprendiendo la tarea; en la segunda, el individuo domina la ejecución de la tarea (de forma básica). Durante la primera fase, el alumno puede encontrarse ante una avalancha de cosas a recordar y memorizar, la situación no les suficientemente familiar y con tanta información no es extraño que las decisiones sean inadecuadas o lentas. En estas circunstancias, el proceso deberá dosificar muy cuidadosamente la cantidad de información que suministrar alumno, así como el número de cosas que se le pide que tenga en cuenta al tiempo. No se debe dar al alumno más de lo que puedan captar. Esta primera fase, la de aprendizaje, es transitoria y, en definitiva, las exigencias de memoria de una tarea motriz vienen dadas por aquello que a lo largo de la realización de la misma el individuo debe memorizar para poder operar con esta información sobre la marcha, pudiendo ser oportuno la utilidad de esta información. Este tipo de tareas es, por supuesto, más complejo que aquellas otras en las que una vez completado el aprendizaje básico para la realización de la misma no sea necesario tener en cuenta elementos a memorizar de carácter variable.

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TAREAS MOTRICES Y LA PERCEPCIÓN

El mecanismo perceptivo es el que interviene cuando hacemos consciente un estímulo. Normalmente, sucede a nivel visual, pero cualquiera de los sentidos puede percibir.
            El alumno, a través del canal de información táctil, visual, kinestésico y audio-laberíntico, va a tener conocimiento inmediato de lo que ocurre en cada momento; pudiendo con ello seleccionar y realizar de forma anticipada la acción más oportuna en cada momento. Por lo tanto, va a ser más complejo cuanto mayor sea el número de estímulos.
            El mecanismo perceptivo depende de los siguientes factores:
a)      Las condiciones del entorno
b)      La regulación temporal del movimiento
c)      La incidencia que suponen en el entorno
d)     El tipo y nivel de estimulación perceptiva (sensorial)

            SEGÚN LAS CONDICIONES DEL ENTORNO

            Knapp (1963) distingue entre:
Ø  Tareas motrices predominantemente perceptivas: como el tenis, fútbol, esgrima, etc.… el individuo está mediatizado en su ejecución motriz por los cambios situacionales que se produzcan en el entorno.
Ø  Tareas motrices predominantemente habituales: como el salto de altura, el lanzamiento de peso o una carrera de natación, son aquellas en que las condiciones del entorno son supuestamente estables y pueden ser evaluadas con detenimiento por el individuo antes de tomas una decisión sobre la ejecución.
            Desde el punto de los mecanismos de control del movimiento en relación con el aspecto perceptivo, Poulton (1957) diferencia las tareas motrices en dos tipos:
Ø  Tareas de carácter abierto: aquellas para cuya realización es esencialmente necesario el circuito feedback externo o periférico. En el caso del deporte colectivo principalmente las informaciones situacionales de tipo visual y auditivo juegan un papel primordial, como por ejemplo en el fútbol.
Ø  Tareas de carácter cerrado: se distinguen sin embargo porque en ellas la ejecución del movimiento está controlada de una manera predominante por los circuitos de feedback de carácter interno, información sensorial de carácter propioceptivo, como por ejemplo la halterofilia.
            Respecto a las tareas de tipo abierto, donde una respuesta motriz de carácter fijo no es suficiente, la capacidad de adaptación del movimiento a las demandas situacionales juega un papel primordial. En consecuencia, para las tareas de tipo abierto la variabilidad de las condiciones de práctica en el aprendizaje constituye una premisa fundamental.
            Naturalmente las necesidades de ejecución son mucho más previsibles en el caso de las tareas cerradas que en el caso de las tareas abiertas. Por lo tanto, la importancia de un control del movimiento perfectamente automatizado, a través de una práctica exhaustiva, en las mismas condiciones estables de ejecución, es primordial en el caso de las tareas de tipo cerrado.

            SEGÚN LA REGULACIÓN TEMPORAL DEL MOVIMIENTO


            Singer (1980) sintetiza bajo la misma idea directriz los análisis de Knapp y Poulton anteriormente expuestos, englobando las tareas motrices de tipo predominantemente perceptivo y abierto, dentro de un concepto de condicionamientos en la regulación temporal, bajo la denominación de tareas de regulación externa; y las de tipo predominantemente habitual y cerradas, bajo la denominación de tareas de autorregulación.
Además, Singer introduce, con una visión más ecléctica de las diversas posibilidades que comprenden las tareas motrices, una nueva categoría de tareas, que denomina de Regulación Mixta. En esta categoría se engloban gran cantidad de tareas que presentan en mayor o menor grado ambas características propias de los otros dos tipos de tareas ya descritos. Así, si consideramos una carrera de 100 metros lisos, en la salida podemos encontrar que el componente es de regulación externa ya que el corredor debe reaccionar ante un estímulo exterior, cuya información le va a llegar procedente de un sentido periférico (el oído), sin embargo una vez puesto en acción el resto de la carrera, supone fundamentalmente un problema de “autorregulación” de una respuesta fija previamente determinada.

            SEGÚN LA INCIDENCIA QUE SUPONEN EN EL ENTORNO

            Gran cantidad de actividades físico-deportivas se basan en el manejo o movilización de objetos, circunstancia que tiene una especial incidencia en el componente perceptivo de las tareas motrices.
            Fitts (1965) propuso un sistema para analizar las tareas motrices en las cuales se manejan objetos según las siguientes cuatro categorías:
Ø  Persona y objeto estático: por ejemplo lanzamiento a canasta desde tiros libres.
Ø  Persona estática y objeto en movimiento: por ejemplo: bateo en beisbol.
Ø  Persona en movimiento y objeto estático: por ejemplo salto de potro.
Ø  Persona y objeto en movimiento: por ejemplo dar un pase en carrera a un compañero.

            TIPO Y NIVEL DE ESTIMULACIÓN PERCEPTIVA (SENSORIAL)

      Avanzando aún más en el problema y ya desde un punto más próximo a las posibles aplicaciones a la enseñanza de las habilidades motrices, en el sentido de poder proceder al planteamiento de situaciones progresivas en la enseñanza de habilidades motrices, Billing (1980) destaca que la dificultad perceptiva de una tarea debe ser susceptible de una valoración por parte del profesor, en lo que se refiere al carácter de la estimulación perceptiva que supone la realización de las tareas motrices. En este sentido el citado autor señala que el grado de dificultad perceptiva de una tarea puede variar, en referencia al nivel de estimulación de acuerdo a los siguientes factores:
Ø  El número de estímulos a los que se debe atender.
Ø  El número de estímulos que se encuentran presentes.
Ø  La velocidad y la duración del estímulo.
Ø  Que el estímulo esté claro o confuso.

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INTRODUCCIÓN

Los contenidos del área de educación física, según Sánchez Bañuelos (1986), vienen definidos por las tareas motrices a enseñar. El término tarea motriz fue definido por Famose (1981), citado por Delgado (1993), como la actividad autosugerida o sugerida por otra persona que motiva a la realización de una o varias acciones motrices, siguiendo unos criterios precisos de éxito.
Según Sánchez Bañuelos (1986), siguiendo los modelos de procesamiento de la información propuestos por Welford y Marteniuk, lo importante será centrar la atención sobre el predominio de uno u otro mecanismo motor: perceptivo, decisorio y ejecutor. En la ejecución de un movimiento concreto y de una manera secuencial intervienen, en mayor o menor medida, los tres por el orden expresado.
Todas las tareas motrices desembocan con mayor o menor complejidad en el mecanismo de ejecución. Sin embargo, no todas las tareas motrices tienen un componente significativo del mecanismo de percepción, ni tampoco un componente significativo del mecanismo de decisión.
Por otro lado, las tareas motrices deben ser analizadas y clasificadas al efecto, en términos de sus exigencias de aprendizaje, más que en función de similitudes o diferencias de carácter externo. Asimismo, la peculiar problemática de aprendizaje de cada tarea motriz debe ser el punto de partida para un correcto planteamiento de la enseñanza de la misma.

Por último, lo que se pretende conseguir con la realización de este trabajo es que los alumnos tomen  conciencia  respecto  a la importancia de la percepción y la toma de decisiones para le ejecución de distintas tareas.